23 nov. 2011

Cuando la placa te apantalla también te gana la ignorancia


Imágen de Word Clip Art.
Era un jueves por la tarde, estaba en el centro de Fort Worth trabajando contra reloj. Necesitaba encontrar un buzón de correos para mi historia, no podía ser cualquiera. Entre los edificios del centro tenía que ser uno con ubicación sur oeste, para aprovechar la sombra y la iluminación del sol en el poniente. 

Finalmente veo el elegido. ¡Que milagro, hasta encontré estacionamiento fácilmente! Después de depositar mis moneditas en el parquímetro, agarré mi equipo y a la esquina. Cámara, tripie, mochila y reflector ocuparon la acera. Ya en el ángulo perfecto, con micrófono listo, me preparé para grabar mi intervención en cámara cuando unos gritos desesperados me interrumpieron.

“Hey you, get over here” (“Oye tu, ven para acá”).  Me grita a media cuadra de distancia un sujeto vestido de uniforme azul. Con incredulidad volteo a verlo y me señalo a mí misma con cara de “what”. Yo? Veo a mí alrededor y no había nadie más en la calle.

“Yes you, get over here” (“Si tú, ven para acá ”). Una inyección de coraje impulsada por un fuerte sentimiento de frustración recorrió mi cuerpo. ¿Quién se cree que es este hombre para gritarme a distancia y con tal carencia de modales? Pensé.

Con ademanes autoritarios insistió en que fuera a verlo. Y recogí mis cosas. ¡No iba a dejarlas a media calle mientras averiguaba que quería este hombre! Di unos tres profundos respiros y crucé la calle. Tenía ganas de confrontarlo, de exigirle una explicación por interrumpir mi trabajo, pero en ese momento me quedé con las ganas. Me faltó la seguridad de saber a ciencia cierta cuales eran mis derechos.  Me sobraban las ganas de gritarle “porque no viene usted para acá si tanto le interesa”, pero en el momento me gano la ignorancia.

Identifíquese me dice el hombre. Para mis adentros pensé, identifíquese usted sujeto de uniforme azul,  dorada y resplandeciente placa y lentes obscuros Ray-Ban. No era oficial de policía, lo sabía porque en esta ciudad andan vestidos de negro, tampoco era oficial del departamento del sheriff. Pero si era el primer uniformado que se atrevía a cuestionarme de tal manera por hacer mi trabajo.

Me identifique no sin antes preguntarle quien era él. Resulta que el famoso buzón elegido estaba ubicado frente a un estacionamiento propiedad del gobierno federal.  El sujeto interrogándome era guardia del estacionamiento y según su entrenamiento esta periodista cargando una cámara frente al estacionamiento era un asunto de seguridad nacional en el que tenía que indagar.  

Después de hacerme algunas preguntas me dejo ir, como si estuviera haciéndome el favor. Perdonada como si hubiera yo cometido algún crimen por primera vez y me hubiera liberado del castigo. Eso sí, me dijo: “asegúrate de que no tomes ninguna imagen de este edificio federal”.

Molesta regrese a mi esquina, a intentar concentrarme para terminar mi trabajo. Hay que ser honestos, me molesto la falta de buenos modales del guardia, me molesto que interrumpiera mi trabajo, me molesto que tuviera que recoger mi equipo y perder tiempo. Pero lo que más me molesto es que me ganara la ignorancia.

Para que no te pase lo mismo
Situaciones como esta le ocurren seguido a periodistas e individuos en Estados Unidos que por el hecho de cargar una cámara son cuestionados por guardias, policías o agentes de seguridad privados.  Recientemente el periódico Dallas Morning News público en su sección de “Points” un artículo del periodista Bill Marvel, describiendo como fotógrafos, profesionales y amateurs, han sido objetos de abusos y acoso por parte de policías.  En el artículo el autor menciona el caso del abogado Bert Krages quien después de haber sido acosado por tomar fotografías en público escribió el libro "Legal Handbook for photographers" sobre los derechos de los fotógrafos. Krages también creó un panfleto titulado “El derecho del fotógrafo” que contiene una sinopsis de tus derechos. Aquí está el enlace a una copia que puedes descargar gratuitamente.  Para que no te pase lo mismo.









20 nov. 2011

Periodista mexicana agradece de corazón

Los primeros mensajes comenzaron a llegar por Facebook y Twitter. Amigos, familiares, colegas y desconocidos emocionados compartían conmigo  un enlace a un artículo del portal del periódico El Universal de México. 

Con incredulidad comencé a leerlo. 

Artículo publicado en www.eluniversal.com.mx el 17 de Noviembre de 2011





 La emoción que sentí es indescriptible. Ganar un Emmy había sido hasta el día 5 de Noviembre el momento más satisfactorio de mi vida profesional. Pero esa felicidad ha sido superada por sus muestras de apoyo. Es un gran honor para mi poder compartir este logro con todos ustedes.

 
Les agradezco de corazón las felicitaciones y buenos deseos. Su apoyo me inspira mucho a seguir adelante, a seguir trabajando duro para cosechar éxitos y poner el nombre de México en alto. 

Si hay algo que tenemos los mexicanos inmigrantes en Estados Unidos es ese deseo de superarnos, de demostrar que no hemos venido a este país a arrebatarle nada a nadie ni a que nos den nada de a gratis.

Estamos aquí para contribuir, salir adelante y proveer para nuestras familias. Podemos ser tan talentosos y valemos tanto como cualquier persona nacida en suelo norteamericano.

Es un honor para mí poder compartir este premio con ustedes. Los logros saben mucho mejor cuando se comparten.

¡Muchísimas gracias!

Yezmin Thomas



2 nov. 2011

Las almas que no se van

 
Crematorio Martin Oaks, en Lewisville, Texas.

Lewisville, Texas. Una negra nube, delgada y ágil, se asoma entre los techos de las casas. Algunos vecinos salen alarmados, otros conductores se detienen curiosos, buscando la fuente del intenso humo. Pareciera que una casa esta envuelta en llamas.

Por fin la encuentro y me sorprende. Entre las casas de ladrillo y frondosos árboles no hay nada en fuego. La nube está arriba de un amplio jardín que de lejos parece un parque. Pero no lo es, es el cementerio y crematorio Martin Oaks.


Devri vive frente al cementerio y mira la nube curiosa. Lleva mas de un año viviendo aquí y dice pocas veces la ha visto. Sale con rapidez. El humo tiene un olor particular, diferente, a mí me parece desagradable pero no sé si es porque en verdad huele mal o porque la escena me tiene impresionada. Encontrar un crematorio activo en plena zona residencial me parece más que extraño. A espaldas hay una escuela. Junto, frente y a un lado el cementerio esta rodeado de casas.

"Me molestan las almas que no se van", 
Devri Merryfield, vecina del cementerio.

Devri dice que la nube negra no le molesta, ni tampoco la idea de saber que ahí se creman a los muertos. Lo que le molesta son las almas que se quedan, que no se van en la nube negra. Dice que rondan en su casa, hacen travesuras, esconden cosas, las cambian de lugar, y lo peor es que asustan a sus hijas. Si las almas fueran más discretas su presencia quizás no le molestaría.


“Son almas de niños”, dice Devri. Hay muchos pequeños enterrados ahí enfrente.

Eso podría explicar las travesuras que le hacen.


¿Porque se habrán quedado? ¿Se les ocurrirá algún otro día cuando salga otra delgada nube negra subirse y reunirse con las demás?

Cementerio Martin Oaks, en Lewisville, TX.





2 oct. 2011

¿Estados Unidos sigue siendo el país de las oportunidades?

En busca del sueño americano
Pasan de la una de la tarde y don Andrés Aguilar está haciendo un trabajo de plomería en una casa del noreste de Fort Worth, Texas. Todavía es verano y el brutal sol se impone sin una sola nube que se atreva a cruzar en su camino. Es tiempo de tomar un descanso. Sentado a los pies del portal de la casa disfruta de la brisa. Definitivamente a la sombra no se sienten los 104 grados Fahrenheit que azotan al sol.

Don Andrés, como millones de mexicanos, vino a Estados Unidos en busca de oportunidades. Hace diez años lo arriesgó todo, cruzó la frontera junto con su familia para hacer del suelo americano su nuevo hogar. No fue fácil. Pero comenzar de cero aquí ha valido la pena. “La tranquilidad con la que vivo no tiene precio”, dice don Andrés. La inseguridad y la falta de recursos económicos para mantener a su familia en la ciudad de México fueron el catalizador para dejar su querido país.



Rumbo al norte en busca de oportunidades.
From Yezmin Thomas on Vimeo.
Don Andrés Aguilar abandonó su querido México hace diez años en busca de
oportunidades. En Estados Unidos las ha encontrado, pero no ha sido nada fácil.

Y así como don Andrés millones de personas pusieron sus ojos en dirección norte, motivados por una vida mejor y más segura. Sus deseos de progresar desataron un éxodo de mexicanos que, con papeles o sin papeles, cruzaron la frontera persiguiendo su sueño.


La vida en dólares
“Del otro lado” las cosas marchaban bien. El país estaba en auge. Los mexicanos encontraban trabajo sin mucho problema. Amigos, familiares o conocidos recibían a los recién llegados para hacerlos sentir como en casa y conectarlos con empleadores. ”Ganarse la vida en dólares si que puede hacer la diferencia”, es lo que muchos venían pensando.

Poco a poco y a su nivel, los inmigrantes asimilaron el espíritu consumista de Estados Unidos. La gente demostraba lo bien que le estaba yendo comprándose una camionetota pick up o suburban. Muchos se hicieron de casa nueva, y los que pudieron se integraron también a las listas de usuarios del dinero plástico. Que al cabo que los bancos ofrecían las tarjetas de crédito sin problema. Al andar cortos de efectivo el costo de la felicidad se podía pagar a plazos mensuales. Gastar más de lo que se ganaba era normal para la mayoría de la población de Estados Unidos.

Pero un día, como a baldazo de agua helada, despertamos de esa fantasía.


De dólares a dolores
Las noticias que dominaban los encabezados y noticieros ya no eran sobre el auge económico, sobre los números récord de casas que se estaban construyendo, o sobre el poder adquisitivo de la población. Los despidos de personal eran la historia del día en todos los medios. Luego de vivir un estilo de vida al limite la gente comenzó a perder sus ingresos, y con los despidos también se esfumo su capacidad para mantener ese ritmo de vida.

Quienes creían estar viviendo el sueño americano al haber comprado una casa o un auto ostentoso comenzaron a vivir su peor pesadilla. Ya no los podían pagar. Y así de la mano de la recesión se desato la crisis hipotecaria.

Galería




Sobreviviendo la crisis
Más de dos años han pasado desde que técnicamente, dicen expertos, terminó la recesión. Sin embargo, las secuelas de la deteriorada economía se siguen sintiendo.

Muchos mexicanos desertaron, otros decidieron soportar la crisis. Ese es el caso de Maria de la Torre y Martha Hernández, amas de casa que han sentido los efectos de la recesión en sus hogares.


Para muchas amas de casa "ha sido muy difícil" sobrevivir la crisis.
From Yezmin Thomas on Vimeo.
La crisis económica en Estados Unidos ha obligado a muchas familias mexicanas
a desertar en su búsqueda del sueño americano, otros decidieron soportar la crisis.


Las secuelas de la crisis
A pesar de que expertos dicen que la recesión ha terminado las secuelas de la crisis se siguen sintiendo.

  •  El desempleo:
El índice de desempleo se disparó a niveles no vistos en 28 años. Durante el año 2010 el desempleo alcanzó el 9.6%, más del doble del índice registrado en el año 2000 que era del 4%. En el país el índice de desempleo entre los hispanos en el año 2010 alcanzó el 12.1%. Sin embargo los hispanos residentes de Texas corrieron con más suerte, aquí el índice de desempleo se coloco en 9.4%.


Anuncio afuera de una licorería de Fort Worth, TX

Afortunadamente poco a poco las cosas han ido mejorando. El país, dicen expertos, esta “en proceso de recuperación”. En agosto de 2011 el índice de desempleo había bajado ligeramente, a 9.1%. Sin embargo, según el Departamento del Trabajo, más de catorce millones de personas que están buscando trabajo siguen sin poder conseguirlo.







  • El poder adquisitivo:
La recesión también ha dado un duro golpe a nuestro poder adquisitivo. Muchas familias se la han visto difícil para cumplir con sus obligaciones financieras porque se han quedado sin ingreso alguno. A muchos se les han agotado sus ahorros o también los beneficios de desempleo. Otras familias han hecho lo posible por que su ingreso, reducido por el recorte de horas de trabajo, les alcance para saldar las cuentas básicas.

Según datos de la oficina del Censo desde que comenzó a desmoronarse la economía en el año 2007, el ingreso promedio de un hogar en Estados Unidos ha disminuido 6.4 por ciento. De $52,823 en el año 2007 a $49,445 en el año 2010, el más bajo que se ha visto en los últimos trece años. Las estadísticas son más sombrías entre los hogares hispanos, con una disminución del 7.2%. De $40,673 en 2007, a $37,759 en 2010.

La última recesión ha sido tan dura que ha llevado a algunos a catalogar la década del 2000 al 2010 como la “década perdida”.



  • La pobreza:   
    Encabezados del día 14 de septiembre en los periódicos
    Dallas Morning News y Star-Telegram
    
Como si el alto índice de desempleo y la disminución del poder adquisitivo no fueran suficientes barómetros de la precaria situación económica, hay un factor más que considerar. El número de personas que viven en la pobreza rompió récord el año pasado.

Las últimas cifras de la Oficina del Censo indican que en Estados Unidos en el año 2010 había 46.2 millones de personas viviendo en la pobreza. Un aumento de 2.6 millones de personas comparando con el 2009 y el mayor número de personas viviendo en la pobreza en los últimos 52 años.




La situación “está difícil”
Diez años han pasado desde que don Andrés Aguilar y su familia llegaron a Estados Unidos. Él reconoce que la situación económica actual esta muy difícil. La recesión arrasó con su trabajo en el campo de la construcción, así como con el empleo de muchos de sus compañeros. A pesar no tener trabajo seguro don Andrés no pierde la fe; dice que se siente optimista. “Mientras me dedique a buscar, buscar, y buscar voy a encontrar las oportunidades”, asegura. Con todo y la recesión don Andrés dice estar mejor en Estados Unidos que en México.

Don Andrés también tiene un incentivo muy importante para mantenerse animado. Su hija asiste a la Universidad de Texas en Austin. Eso le llena de orgullo. Ha logrado su propósito de proveer una mejor vida para su familia, pero con la universidad también vienen mas gastos. Otra razón para no dejar de buscar oportunidades.



¿Se esfumaron las oportunidades?
Si utilizáramos las estadísticas migratorias para divisar el rumbo que los mexicanos están tomando en busca de oportunidades, nos llevaríamos una gran sorpresa. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía mexicano (INEGI), a finales del año 2010 la tasa de emigración en México tuvo un saldo nulo. Por cada mil habitantes en México tres salieron al extranjero y 3 ingresaron al país. Una drástica diferencia en comparación con las estadísticas registradas a principios del 2006. En ese entonces por cada mil habitantes catorce salían al extranjero y solamente 3 regresaban al país.

¿Por qué perdieron los mexicanos el interés en emigrar a Estados Unidos? ¿Será que esta nación ha perdido su reputación como el país de las oportunidades?

Según la doctora Susan Gonzalez Baker, directora del Centro de Estudios México-Americanos de la Universidad de Texas en Arlington, los mexicanos no han perdido la fe en Estados Unidos. La disminución en la inmigración de mexicanos a este país es un fenómeno temporal que se debe principalmente a dos factores: la precaria economía y las estrictas medidas que se han tomado para combatir la inmigración indocumentada.

No es que las oportunidades se hayan terminado, añade Gonzalez Baker, sino que ahora les es más difícil alcanzarlas. Especialmente porque los campos laborales, como la construcción y manufactura, que tradicionalmente habían empleado a muchos inmigrantes mexicanos han sido los mas golpeados por la crisis económica.


El futuro son los inmigrantes


Los inmigrantes: el futuro económico de Estados Unidos.
From Yezmin Thomas on Vimeo.
La doctora Susan Gonzalez Baker, directora del Centro de Estudios México-Americanos
de la Universidad de Texas en Arlington, explica como la fuerza laboral hispana e inmigrante
es fundamental para la salud económica y futuro del país.


Mientras la economía se despierta del coma en el que ha permanecido durante los últimos años, las oportunidades para mexicanos, americanos, asiáticos o para cualquier persona serán difíciles de alcanzar. Sin embargo, a futuro, las oportunidades abundaran para los mexicanos y para los hispanos en Estados Unidos. “Ellos se convertirán en el motor de la economía”, dice Gonzalez Baker. Un concepto que resulta difícil de digerir entre la población tradicional o anglosajona.

Muchos americanos rechazan a los inmigrantes indocumentados y mexicanos porque sienten que han invadido el país, Dice Gonzalez Baker. Pero las contribuciones de los inmigrantes son importantes para la salud económica de Estados Unidos. Especialmente porque la población tradicional esta comprendida en su mayoría por adultos y ancianos, la hispana es mucho más joven.

La economía de Estados Unidos va a necesitar de las contribuciones de la fuerza laboral hispana para poder sostener los programas de salud y de seguro social para los jubilados. Los inmigrantes “son muy productivos, tienen el interés, y tienen las ganas”, indicó Gonzalez Baker. Según vayan madurando las generaciones de niños y jóvenes hispanos ciudadanos, la composición de la población del país irá cambiando. Cuando estos menores alcancen la edad para poder participar de los procesos electorales el voto latino tomara más fuerza, y podría llegar a influir para que el gobierno federal apruebe una reforma migratoria.

Don Francisco Sánchez es un ejemplo del espíritu de superación y de la fe que muchos inmigrantes tienen en el país de las oportunidades. El ha vivido en Estados Unidos por más de veinte años. Acepta que la situación económica no está fácil pero asegura "la recesión es algo mental, debemos pensar que la economía está bien". Cambiando la mentalidad, dice Sánchez, las oportunidades florecerán.


Desafiando la crisis. Abrir un negocio fue la solución de don Francisco Sánchez contra la recesión.
From Yezmin Thomas on Vimeo.
Mientras muchas familias siguen sintiendo los efectos de la mala economía algunos valientes
se han aventurado a desafiar la recesión. Tal es el caso de don Francisco Sánchez, quien decidió
abrir su propio negocio.

Conforme la economía de Estados Unidos siga sanando, la inmigración de mexicanos aumentará. Porque, según Gonzalez Baker, la inmigración no solamente es un proceso económico, también es un proceso social que reúne familias. El espíritu de progreso y el apoyo familiar que distingue a los mexicanos continuarán haciendo de Estados Unidos el país de las oportunidades.

Así es que como diría don Andrés: “a buscar, a buscar, y a buscar”.

15 sept. 2011

Andar cotidiano con humor

¿Señal de que la situación económica en Estados Unidos está mejorando?

Licorería de Fort Worth, Texas busca personal.